sábado, 28 de agosto de 2010

todo por culpa del pinche chicharito...



Resulta que el día de ayer anunciaban el partido, donde se enfrentarían nuestros héroes nacionales post- mundial. Barrera y el ya muy popular "chicharito" lo anunciaban como una lucha de titanes, agregando a esto que Barrera es un titular indiscutible ja ja ja.
Pues el día de hoy, un sábado cualquiera, enciendo la televisión para ver tan gloriado encuentro, sin embargo mi sorpresa no pude disimular, al darme cuenta que ninguno de estos dos jugadores estaba en el campo, no me quedo mas que pensar en la bola de incautos como yo que creyó semejante barrabasada !no hay perdón!.

Pero como me decía mi madre no tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre.
Para continuar con mi decepción me doy cuenta que son pasaditas las 12 y yo ya estoy despierta. Me lleva!.


Cuál es la triste enseñanza de todo esto? Encontraremos  un falso nacionalismo, basado en las tácticas de la mercadotecnia, ni recordar el orgullo nacional, que representó la recién elegida miss universo, ahora todas las mexicanas deberíamos caminar por la ciudad convencidas de que somos las mas bellas del mundo, odiamos a Tizziano, odio que se mantuvo tranquilo hasta que pudo demostrarse de facto que existe el caso, tal que se es una mexicana y que no  se es bigotona, tardamos años almacenando nuestro rencor y ahora lo soltamos al viento con muchísimo orgullo. Como si fuese en realidad necesario demostrar al italiano, que las mujeres mexicanas no son feas, como si nuestro orgullo nacional necesitara ser subsanado.


Nuestro nacionalismo es una playera, que nos ponemos cada sábado si juega el chicharo, o casi cada 20 años cuando se gana un internacional certamen de belleza, (históricamente caracterizado por la inclusión de bellezas con un IQ de 2).
Compramos el nacionalismo, en campañas publicitarias, y lo tiramos cuando ya no nos funciona. 


Ahora nos venden el bicentenario, 200 años de "independencia", y 100 de "revolución", nadie se olvide de comprar su playera y sentarse en primera fila para el desfile, estas fiestas liberemos nuestro sentimiento nacionalista, olvidémonos de reconocer a México por su realidad y amarlo con el asco que merece, imaginémonos que el ideal independentista se cumplió, y en un movimiento paralelo olvidémonos del pie del norte que vive posado sobre nuestra garganta, imaginemos que la revolución se ganó y que la tierra y la libertad son la realidad que hoy nos cobija.


Al fin y al cabo como dijo celia cruz "todo aquél que piense que la vida es cruel, tiene que saber que no es así que la vida es una hermosura"

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